Series y serios adolescentes

24/09/2009

He visto Física o Química unas cuantas veces y la conclusión que saco (al margen de lo malos que son los actores, lo ridículo de las tramas, la poca naturalidad de los diálogos y lo salchichero de la producción) es que nadie puede equivocarse tanto de planteamiento a la hora de poner en marcha una serie de adolescentes.

Situaciones que todo adolescente ha vivido

Chata, ¿cruzas o qué? ¡Que es pa' hoy, coño!

Lo que se conoce en matemáticas como condiciones de contorno (aquello que acota el problema y lo limita) de cualquier serie de adolescentes son:

1. Los actores: Es lógico y comprensible que los actores jóvenes sean, generalmente, muy malos actores. Algunos de ellos, con el tiempo, evolucionarán en buenos actores, pero es lógico que cuando empiecen no lo sean.

Los buenos actores ponemos morritos para que se note que una batalla se libra en nuestro interior

Los buenos actores ponemos morritos para que se note que una batalla se libra en nuestro interior

2. El público objetivo: Los adolescentes. Por decirlo de alguna forma, el adolescente es un público que no ve inconveniente a que las tramas se desarrollen de una forma más esotérica de lo normal o que se dejen cabos sueltos o que el comportamiento de los personajes no sea coherente con las leyes de la naturaleza. En consecuencia, no es difícil contentarlos a nivel argumental.

"¡Cabano, no me lavo los dientes por tiiii!"

"¡Cabano, no me lavo los dientes por tiiii!"

Empleando lo anterior como premisas a mí lo que me queda claro es que una serie de adolescentes debería basarse en el binomio “amor y lujo”, que siempre ha sido binomio ganador. Por si lo anterior no fuera suficiente, el “amor y lujo” es tremendamente sencillo de llevar a cabo y funciona siempre y bajo cualquier circunstancia. Además, es la combinación perfecta cuando las carencias de una producción son sus actores y su trama, por eso no recomiendo recurrir a variaciones como “amor y miseria” o “asco y lujo”, ya que es complicado que éstas triunfen sin buenos actores y sin una buena historia.

Los que aplican el modelo "amor y lujo" se están llenando los bolsillos

Los que aplican el modelo "amor y lujo" se están llenando los bolsillos

El recurso “amor y lujo” tiene una serie de normas o características que Física o Química quebranta en cada episodio demostrando cuan alejada está,  no sólo del modelo “amor y lujo”, también del “amor y miseria”  y del “asco y lujo”. Física o Química pertenece sin duda al género “asco y miseria”. Vamos con las reglas que definen “el amor y lujo”:

1. Todo el mundo es guapo. O por lo menos atractivo. En Física o Química hay actores y actrices agraciados, es verdad, pero la gran mayoría de ellos son de exposición permanente del Museo de los Horrores. Vale, me estoy pasando, pero si como regla general nadie puede permitirse ser feo y mal actor, particularizando para series de adolescentes no se puede consentir que un actor o una actriz que interpreta  a uno de los adolescentes, no sea indiscutiblemente atractivo o atractiva y que además no sepa actuar. O feo con talento, o estuche puramente decorativo.

"Es un papel muy complicado, me toca hacer de guapa"

"Es un papel muy complicado, me toca hacer de guapa"

2. Los personajes se mueven en un mundo visualmente agradable. No hace falta optar por el lujo asiático cuando se fabrica “amor y lujo” pero conviene cuidar el aspecto formal, porque he visto Fallas con más glamour que los decorados de Física o Química y ni siquiera pertenecían a Sección Especial. En cuanto al vestuario, no se puede vestir a los personajes con los restos de la sección de oportunidades de Almacenes Martín, ni vestirlos de Mayoral a ver si hacen amigos. Tampoco vale lo que se lleve esta temporada en Zara o equivalentes del grupo Inditex. No. En una serie con una complejidad argumental nula y con malos actores el vestuario va a decir más de un personaje que sus propios balbuceos de primerizo, hay que cuidarlo, hay que crearle una imagen y una actitud, y lo más importante, mantenerlas.

3. Las tramas deben ser ligeras. Cada uno de los capítulos de Física o Química incluye siempre tal cantidad de afán de trascendencia, estudio sociológico de la juventud española y moralina soterrada que dan ganas de arrancarse los dedos a mordiscos. Y lo que es peor, cuando en Física o Química se proponen “concienciar” sobre “los problemas de nuestra sociedad” se consiguen unas tramas que con suerte llegan a la categoría de “pegote”. Para que quede claro, desde que el Mar Muerto sólo estaba Enfermo llevan colándonos una problemática de extrarradio insufrible y perfectamente tabulada que se resume en:

–          Un alumno nuevo llega al colegio/instituto y, ¡es de otra raza! ¡Oh, fatalidad! Algunos de los alumnos le harán la vida imposible porque son unos racistas, otros le ayudarán y nos harán descubrir que tiene un gran número de cualidades. Este personaje acaba desarrollando una historia de amor con otro de los personajes que también es muy bueno y con muchas cualidades, para que así nadie piense que la causa de ser tan bueno es pertenecer a una raza minoritaria, que la gente que ve estas cosas suele ser muy literal y no conviene confundirla. Al final todos aprenden a quererlo sin importarle el color de su piel.

–          Un alumno nuevo llega al colegio/instituto, ¡y pertenece a otra cultura! Bla, bla, bla… lo mismo que lo anterior pero con ropa divertida.

–          Un alumno descubre su homosexualidad. ¡Qué suspense! ¡Cuánto sufre! Al final vencerá sus miedos, se aceptará a sí mismo y acabará por ser aceptado por todos. Eso sí, no se va a librar de que se las hagan pasar putas un par de capítulos como mínimo, que las reglas son las reglas y no las hemos inventado nosotros, señora.

–          Gente pobre que no llega a fin de mes. Este tipo de tramas tan graves, tan angustiosas y tan molestas pretenden ser una especie de homenaje al Naturalismo literario de principios del siglo XX que acaban resultando en un nosequé apestoso e inexplicable que entorpece la acción de un producto que, en teoría, ha sido creado para el consumo adolescente. Es como si en La sirenita al padre de la sirenita, que es rey, le empezasen a llegar avisos de que no ha pagado la hipoteca y le fuesen a embargar el palacio. No interesa.

–          Sectas/Grupos Ultras. Uno de los alumnos pese a ser popular y contar con multitud de amigos que le aprecian cae en las redes de un grupo de este tipo que le influirá hasta tal punto de modificar su conducta y enfrentarlo a sus amigos que son los que le quieren de verdad. La libertad de elección de los personajes se la pasan por la piedra, quedando como conclusión que uno tiene que fiarse siempre de sus amigos en lugar de de su propio criterio.

–          Los adultos, sus sentimientos, su corazoncito y su todo. Es un error que las tramas de los personajes adultos tengan igual o más importancia (con importancia me refiero a tiempo dedicado a ellas en cada episodio) que las de los adolescentes. En realidad no le interesan a nadie y deberían ser secundarias y tener pocos personajes.

Me están desaprovechando, pero todos tenemos que comer

Me están desaprovechando, pero todos tenemos que comer

–          La alumna embarazada. Desde que preñaron a una en Degrassi nos hemos tenido que comer con patatas a una joven madre soltera en todas las series adolescentes que se han rodado. Es que no falla, parece la maldición de la gitana.

–          Enfermedades de transmisión sexual. Este tema concretamente lo tratan siempre de una manera tan sórdida y grotesca que un día van a matar a Fernando Arrabal de envida.

–          Mi primera vez. Basta ya del abuso de este recurso, por favor, que nos las hemos visto de todos los colores ya.

Recapitulando, señores guionistas de Física o Química, su serie no cumple una función de servicio público y dudo mucho que consigan informar o educar a nadie, hagan por recordarlo y dedíquense al entretenimiento puro y duro, por favor, dejen sus intentos por moralizar, incluyan algo de humor en su serie (del premeditado) y plantéense que hace más por concienciar a la sociedad incluir con naturalidad personajes no estereotipados de otras razas, homosexuales, de otras culturas, etc que desarrollan una vida normal y cuya presencia no sorprende o choca a ninguno de los otros personajes que convertirlos en el número principal de un circo de tres pistas. Y recuerden, mucho “amor y lujo”.

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5 Responses to “Series y serios adolescentes”

  1. slapneck Says:

    has olvidado alguna que otra trama de extraradio, como por ejemplo el chico que lleva a su novia por el camino de la amargura porque toma drojas, lo mismo pero robando bicicletas, lo mismo pero porque le mola más tocar en su grupo de mierda, y así hasta el infinito. Ah, se me olvidaba el duelo a muerte al atardecer por una galleta revenida.


  2. Como trama yo incluiría:

    1. El camino a la fama está lleno de hijos de puta: cuando una de las chicas quiere hacerse modelo conoce a un farandulero que se la intenta pasar por la piedra. Todos saben que es un sátrapa pero ella está flipada con él. En un momento determinado el sátrapa se la intenta zumbar con la excusa de “quien algo quiere, algo le cuesta” pero es rescatada.

    2. Los negocios, nuestros amigos: Siempre hay algún alumno emprendedor que pese a ser un mocoso consigue abrir un bar llamado CBC que luego se convierte en cybercafé y luego en emisora y luego en cybercafé-emisora y luego en tienda y luego en…bueno, da igual, siempre hay alguien que quiere abrir un negocio porque da juego.

    3. Personaje fascinante: En la vida de la comunidad de protagonistas mamarrachos aparece un personaje que es considerado “libre”, “avanzado”, “moderno”…bueno, como los productores consideran que tiene que ser alguien de ese modo que resulta ser alguien con unas rastas muy chungas y que dice cosas como “no vivo con vuestro convencionalismo”. Todos suelen flipar pero, al final del episodio, cuando crees que se va a quedar se pira (plano final haciendo dedo) y les deja una emotiva carta en que les dice que los protas le caen bien, que les encanta y que llevan una vida guay pero que el/ella no puede ser “convencional”. Quedan un poco tristes pero luego se alegran de seguir con sus vidas.

    Un saludo.

  3. Rockerduck Says:

    Cada vez que alguien habla de series de este estilo, lo primero que se me viene a la cabeza es Al salir de clase. Lo segundo, “la banda del bate”, grupo de matones en el que salía Dani Martín (debe ser pariente de tu queridísimo Rafa Martín, porque de cociente intelectual andan ahí ahí). “La banda del bate”. Me fascina el nombre. Queda claro que no es uno solo, sino varios, y que van armados con objetos contundentes. No me digas que no es hipnótico. “La banda del bate”. Jo.

    Más te vale que te gusten mis comentarios, porque he venido a quedarme.

  4. pamplinero Says:

    slapneck:

    La verdad es que tienes razón el tema de las droNgas y otras adicciones me lo he dejado aparcado, ¡qué fallo! ¡Con la tralla que le dan a estos temas en este tipo de series series! La droNga es mu mala, nen.

    Sr. Insustancial

    Discrepo con el tema sobre la fama y lo duro que es el camino hasta ella, porque eso ya es otro género totalmente diferente que tiene sus propias obras maestras (?). Es cierto que siempre hay algún personaje que se hace famoso en la serie y crea su grupo, etc. Pero eso ya me parece demasiada mezcla de géneros y tiene como consecuencia lo de “quien mucho abarca poco aprieta” que es uno de los grandes defectos de las series de adolescentes. Lo de los negocios es que ya es terreno de la Ciencia-Ficción, porque lo de tener 17 años y abrir tú solito un bar… a mí no me cuela por much que lo empleasen mucho en Al salir de clase (la serie más hipnóticamente marciana que en este país ha sido), sinceramente lo de que un guacho por emancipar pase por notaria, el registro, el catastro, etc no lo veo.
    El personaje fascinante y con gran amplitud de miras que desprecia la forma de via alineante que impone una sociedad pacata y pequeñoburguesa a sus jóvenes para anestesiar su creatividad y dormir su voz frente a la injusticia de un mundo despiadado que ha olvidadbla, bla, bla… nunca falta, no es un tema, pero es un personaje imprescindible que a mí siempre me hace mucha gracia porque siempre he pensado que los guionistas se desquitan con él y le hacen decir las mil paridas.

    Rockerduck Stormborn:

    Yo era muy fan de la banda del bate, una criatura que debió asegurar muchas carcajadas a los guionistas (sigo pensando que “Alsa” era una mierda pero que nadie se lo ha pasado tan bien como sus guionistas escribiéndola) y me acuerdo perfectamente de Dani Martín que era muy malo.
    Yo a Rafa Martín lo veo más en algo llamado la banda del latex, porque de alguna forma tiene que compensar toda esa “energía positiva” que le supura en los vídeos y como en mi imaginación mando yo quiero que sea algo muy descabellado y muy sórdido.
    Me encantan tus comentarios, había olvidado a la banda del bate pero gracias a ti vuelve a brillar el sol en mi vida GRASIAS DENTRECOT PINCHE WEONA

  5. slapneck Says:

    Poniéndome canónico: las series de adolescentes buenas buenas buenas (como diría Willy Toledo) van del mongolismo chic (Gossip Girl) a productos que demuestran un inusitado respeto por su público (Press Gang, por ejemplo), pasando por la sitcom de instituto más o menos cachonda (Salvados por la campana, Boy meets World, etc). Pero lo que es inadmisible es tener que aguantar cosas como SMS o Física o Química. Bueno, FQ no la he visto mucho, pero lo de SMS a mí me dejó traumado para los restos.


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