A cuenta de un artículo que leí en el blog del Sr. Insustancial en el que mencionaba el último anuncio de la obra social de la Caixa le he estado dando varias vueltas (dos vueltas ya son varias) a la cabeza.

Me he dado cuenta de que, de un tiempo a esta parte, algunos bancos emplean la estrategia de soslayar la imagen del banco tradicionalmente asociada a los servicios que ofrece o intentar asociarla a otra cosa para captar nuevos clientes:.

La estrategia publicitaria que ha elegido la Caixa para venderse en la TV no es otra que hacer que a mí me hierva la sangre… digo… publicitar su “Obra Social” en lugar de sus servicios o productos financieros. Dentro de la última campaña publicitaria que ha encargado la Caixa hemos visto (de momento) dos anuncios, los dos con un fondo bastante duro, dos historias sobre dos personas con grandes dificultades en la vida que gracias a la Obra Social de la Caixa (¡benditos sean!) han conseguido salir adelante.

En el primero de ellos, en blanco y negro (que aporta mayor dramatismo), una niña de baja extracción social (vamos, pobre) cuenta directamente a cámara que por sus terribles circunstancias personales… espera, mejor sin circunloquios… la niña ha vivido en la pobreza y no había tenido la opción de ser una niña porque tenía que ayudar en casa y ocuparse de sus hermanos hasta que llegó la Caixa, perdón, su Obra Social y la ayudó a salir. Terrorífico.

En el segundo anuncio, muy reciente (se han vendido al color), nos presentan a un hombre de 31 años con inteligencia limitada que a pesar de la misma puede desempeñar un trabajo tan útil como cualquier otro y vivir perfectamente insertado en la sociedad. Todo esto, y así lo aprendemos, es gracias a la Caixa, perdón, su Obra Social.

A este paso me imagino que el próximo anuncio de la Caixa mostrará el descorazonador testimonio de un huerfanito que harto de los abusos sufridos en el orfanato escapó a Londres en busca de una vida mejor y acabó explotado a las órdenes de un judío codicioso que le obligaba a robar a los transeúntes hasta que llegó la Caixa y le sacó del atolladero.

Si bien la labor de la Obra Social de la Caixa es de agradecer (toda labor social lo es), la sobreexplotación de la misma como chantaje emocional, perdón, como publicidad para conseguir nuevos clientes que aporten el capital para que un banco haga con él lo que siempre ha hecho el banco con el dinero ajeno (ESPECULAR) no parece demasiado ético. Con este tipo de publicidad el cliente despistado podría dar en pensar que en lugar de en un banco está depositando su dinero en una ONG dedicada a ayudar a los necesitados, no obstante dudo mucho que la intención de los bancos sea la de distorsionar la imagen que se tiene de ellos hasta tal punto de hacernos sentir mal para convertirnos en clientes suyos. ¿O sí?

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