2012

09/12/2009

Dado que cualquier reseña o comentario sobre 2012 no sería capaz de hacerle justicia lo mejor es reproducir a continuación de estas líneas las declaraciones de aquéllos que han hecho posible este acontecimiento fílmico.

– Hola, soy Roland Emmerich, siempre me ha gustado hacer películas de cosas que se rompen pues ya desde bien pequeño era yo muy destrozón. Para mi próximo filme de romper cosas se me ha ocurrido una idea que superará con creces las espectaculares secuencias de cosas que se caen y se rompen que pueden disfrutarse en 2012. Se tratará de una película en la que sólo se verá un primer plano de una boca masticando y reduciendo a añicos toda suerte de alimentos crujientes como galletas, patatas fritas o pan tostado mientras el espectador asiste asombrado a una lluvia a cámara lenta de miguitas proyectadas con extrema violencia. La voy a titular Las cosas del querer 3.

– Hola, soy John Cusack, protagonista masculino de 2012, normalmente participo en interesantes proyectos cinematográficos muy variados en su temática aunque con un punto en común, todos ellos son películas malas. No lo dudé un instante cuando Roland me ofreció darle un giro a mi carrera y protagonizar un proyecto diferente a todo lo que había hecho anteriormente: una película muy mala.

– Hola, soy Amanda Peet, protagonista femenina de 2012, soy una actriz razonablemente buena, guapa y, lo que es más extraño si tenemos en cuenta lo anterior, con dotes para la comedia. Comencé mi carrera en el mundo del cine a una edad muy temprana y ya entonces se me consideró una joven promesa del celuloide. El paso del tiempo, los malos papeles – pero sobre todo escasos – han hecho que mi carrera evolucione desde joven promesa a promesa a secas. Cosas más raras se han visto. Por ejemplo, mi papel en 2012, un papelito que Roland me ofreció y yo acepté de mil amores pero que no daría más que para envolver un sugus de limón.

– Hola, somos el resto del reparto de actores que aparece en 2012, nuestra tarea es hacer olvidar al espectador que lo que está viendo es una película con un guión cochambroso en los momentos en los que se no se destrozan cosas, esto es, cuando hay gente hablando. Para ello se ha empleado un recurso muy astuto, contratar a actores de medio pelo cuyas caras son familiares al espectador medio pero a los que es incapaz de ubicar. De esta manera se distrae la atención del público que pasará toda la película tratando de recordar en qué otras producciones ha aparecido tal o cual personaje y de ese modo se le evita la desagradable tarea de seguir los diálogos de 2012.

– Hola, somos los aliens de Independe Day, nos gustaría expresar nuestro enfado y decepción para con el señor Roland Emmerich ya que en esta ocasión no ha contado con nosotros para participar en su película a pesar de que sin lugar a dudas se trata de la misma película que Independece Day. Nuestros abogados estudian demandar al señor Emmerich porque esto de hacer la misma película pero sin nosotros es seguramente constitutivo de delito. Ronald, tío, creíamos que éramos amigos.

– Hola, somos los mayas, expertos en calendarios. Para 2012 pusimos a la venta un calendario del fin del mundo que a pesar de la actual coyuntura económica que tanto penaliza el consumo ha tenido un éxito comercial considerable. Para 2013 hemos decidido innovar y estudiamos sacar un calendario con mayas desnudos por alguna buena causa como animalitos sin hogar o la lucha contra alguna enfermedad vistosa.

– Hola, somos los cerca de siete mil millones de personas que se mueren en 2012. Al principio, cuando el señor Emmerich nos comentó tras la firma del contrato (un poco de pasada y al descuido, todo sea dicho) que tenía la idea de matarnos a todos en su película no nos los tomamos nada bien. Pero eso fue porque no conocíamos al señor Emmerich de antemano y no sabíamos del buen gusto con el que él resuelve estas cosas de matar gente en masa. Cuando el señor Emmerich se lleva por delante a varios millones de personas a la vez lo enfoca todo desde lejos, de manera que apenas se aprecian puntitos de gente, personas pequeñas como hormiguitas muriéndose, que no es lo mismo que enseñarle a uno la sangre, los huesos rotos y la masacre en primer plano. De lejos todo parece como un juego de construcción cayéndose y a la gente apenas se la ve, de esta manera, como es lógico, la gente no se muere igual, se muere mejor y así el espectador no se lo toma tan a pecho y puede concentrarse en las historia de los actores importantes.

– Hola, soy la grieta que se pasa toda la película persiguiendo a John Cusack. Aunque ya había hecho de grieta en algunas películas, cuando Roland me dio la oportunidad de trabajar en Hollywood no me lo pensé dos veces y le dije que sí. Trabajar de grieta en Hollywood es trabajar a lo grande pues hasta el momento sólo había interpretado a la grieta del cuarto de baño o a la grieta del salón en producciones menores europeas, pero cuando llegas a Hollywood te toca interpretar grandes papeles como por ejemplo la grieta de la falla de San Andrés, que crees que no serás capaz de llevar a buen término pero gracias a la labor del equipo de maquilladores no hay reto imposible de superar, ¡gracias, chicos!