Una de piratas

12/10/2009

No deja de sorprenderme que últimamente el gobierno justifique todas sus actuaciones con la frase “al igual que los países de nuestro entorno”. Cuando Trinidad Jiménez comparece ante los medios de comunicación para informarnos de que el número de vacunas de la gripe A está limitado, además de que parece insinuar que deberíamos probar con unas novenas a la virgen, nos recuerda que el Ministerio de Sanidad actúa igual que aquéllos ministerios de sanidad de “los países de nuestro entorno”. Con cada nueva noticia sobre el desastre de nuestra economía, Elena Salgado explica que vivimos la misma situación que “los países de nuestro entorno” y que su ministerio toma medidas similares a aquéllas ya implementadas en “países de nuestro entorno” para salir de la crisis. Por otro lado, el ministro de educación, Ángel Gabilondo, centra los trabajos de su ministerio en equiparar el nivel educativo español al de “los países de nuestro entorno”. Si uno hace memoria recordará que la gran mayoría de las leyes de reciente aprobación se han defendido con el argumento de que eran calco, perdón, equivalentes, a leyes que ya existen en “países de nuestro entorno”. Muchas veces con sólo ese argumento. No se ha hecho el más mínimo esfuerzo para explicar al ciudadano las decisiones del gobierno. “Los países de nuestro entorno” se ha convertido en un mantra aceptado por todos como sinónimo de lo que es bueno, sin que muchas veces se llegue a explicar por qué una determinada medida es buena en sí.

El problema, parece ser, que esto de “los países de nuestro entorno” sólo funciona en ciertas direcciones y bajo determinados supuestos. Por ejemplo, cuando se trata del Ministerio de Defensa a veces funciona y otras no. La “fuerza de paz” que el Ministerio de Defensa ha enviado a Afganistán bajo autorización del Parlamento colabora en la “reconstrucción del país”, acompañada por destacamentos de ejércitos de “países de nuestro entorno” con los que trabaja para “garantizar la seguridad de la zona”. Hasta aquí todo bien, todos de acuerdo. Sin embargo, el Ministerio de Defensa (o de Fuerzas de Paz) no consiente que, al igual que algunos “países de nuestro entorno” (por ejemplo, Francia), se suban a infantes de marina en los pesqueros españoles que faenan en aguas internaciones castigadas por la piratería para “garantizar la seguridad” de nuestros pescadores. De esto último llevamos enterándonos desde hace doce días, que es el número de días que el atunero Alakrana lleva en manos de piratas somalíes (y subiendo). Dado el dramático desarrollo de los acontecimientos el gobierno se ha puesto manos a la obra para liberar al Alakrana de los piratas. Así pues, además de poner en marcha la siempre eficaz diplomacia española, la ministra de defensa, Carme Chacón, anunciaba el sábado pasado en Informe Semanal en un reportaje de encargo, que se va a permitir a los pescadores que lleven armas largas en el barco y que cuenten con la posibilidad de contratar seguridad privada. En el mismo reportaje una voz en off nos alertaba de que los piratas somalíes empleaban un armamento cada vez más sofisticado; minutos después  el contramaestre de reemplazo del Alakrana definía a los piratas como unos desharrapados con armas de feria, pero armas al fin y al cabo (no le debieron de contar que según la voz en off estaba tremendamente equivocado). También apareció en el reportaje otro de los miembros de reemplazo de la tripulación del Alakrana asegurando que, como los barcos pesqueros franceses cuentan con militares entre su tripulación los piratas ni se dejan ver. En resumen, que los pescadores se olviden de que el ministerio de defensa les asigne soldados para que les defiendan de los piratas, se llame su barco Alakrana, Playa de Bakio o como se llame el siguiente barco secuestrado.

La joya de las Fuerzas Armadas

La perla de las Fuerzas Armadas

Quizás, a partir de ahora, los pescadores que faenan en aguas infestadas de piratas se lo pensarán mejor y en atención a las medidas de la ministra de defensa para mejorar las condiciones de seguridad en sus travesías embarcarán por lo menos a un pescador francés para asegurarse así la intervención del gobierno francés, que ya tiene experiencia en esto de liberar de aprietos a ciudadanos de “países de su entorno” porque, ¿qué mejor para equiparase a “los países de nuestro entorno” que ponerse en manos de “los países de nuestro entorno”?

En unas horas dará comienzo en Madrid el desfile de las Fuerzas Armadas (de Paz) presidido por el rey con motivo de del doce de octubre: Espero que los familiares de los pescadores del Alakrana secuestrados lo graben en vídeo para que cuando sus seres queridos sean liberados puedan disfrutar en el televisor las glorias del ejército español en el día de la Fiesta Nacional, pues en cabras, charangas, reyes y uniformes nada tenemos que envidiar a “los países de nuestro entorno”.

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Carta de Zapatero

25/09/2009

Say 'cheese'!

Say 'cheese'!

Horas después de uno de mis comentarios en Twitter (aquí) ha llegado a mi bandeja de entrada un correo electrónico procedente de la Oficina del Presidente del Gobierno que transcribo a continuación:

Estimado señor:

Como gran admirador de usted y de su labor en Twitter, me entristece haber de transmitirle mi decepción ante sus palabras de esta mañana a cuenta de de la foto de familia de mi esposa y mis hijas con el matrimonio Obama tomada durante la recepción ofrecida en el Metropolitan Museum de Nueva York el pasado miércoles dieciséis de septiembre y que recientemente ha sido filtrada a los medios de comunicación.

La vestimenta de mis hijas no es de la incumbencia de nadie y sólo a ellas atañe, que es lo que siempre le digo a Sonsoles cada vez que me viene con la milonga de “No sé, Jose, no me gusta que vayan así… pregúntales tú si están en la droga que yo estoy muy preocupada y a ti siempre te hacen caso”. No se imagina usted lo que es volver a casa después de un día durísimo, entrar en el salón, encender la luz y encontrarse a Sonsoles con cara de palmera porque lleva toda la tarde reconcentrando el cabreo y esperándome en la oscuridad para empezar con: “Tus hijas esto” y “Tus hijas lo otro”. Yo no le voy a engañar, cuando la mayor empezó a escuchar grupos raros me preocupé bastante, porque sobre todo le gustan en inglés y de los que gritan mucho, ¿sabe?, y eso en casa nunca se ha escuchado. Ahora que, si yo me preocupé, a Sonsoles, que es una hooligan de la ópera, se le torció el morro en cuanto averiguó lo que escuchaba la niña, y con ésas que sigue, porque aún no lo ha asumido. Aunque luego fue peor, que la pequeña todo lo que hace la hermana lo copia; que si los grupos raros, que si la ropa toda negra, que si esas botrancas hasta en verano que no pueden ser sanas porque el pie no respira… ¡pues multiplicado por dos! Por no hablar de la señora de la limpieza que nos adecenta Moncloa, ésa sí que tiene a las niñas crucificadas porque, como es natural, las niñas salen al jardín a echar unas canastas (tampoco crea que muy a menudo) y se entran con las botas el barro necesario para hacer una pirámide de adobe grande. Luego ve y apacigua tú a la señora de la limpieza, que con lo de “¡Como usted no limpia!” me acaba todas las discusiones y no hay manera. Y ya no le cuento de los cumpleaños, que cualquiera les compra un regalo, nada les gusta. Eso sí, una cosa te digo, yo con la música no me arriesgo ya a regalarles, que un día les gusta Craddle of Filth pero al otro no, y así no hay quien acierte.

Lo peor es que todo esto se ha montado con el viaje a Nueva York que las niñas les hacía tanta ilusión. Tanto que su madre aprovechó para hacerles chantaje, o se iban con ella de compras a ver si se hacían con alguna cosa medio mona para el viaje o no se venían a Nueva York con nosotros. Las niñas, al principio muy mohínas dijeron que sí, qué iban a decir las criaturas con la ilusión que tenían de venirse a Nueva York, y se fueron con su madre. Aquí hago un inciso para que veas como tengo el panorama en casa, y es que mi señora y las nenas no volvieron hasta las mil porque se pasaron la tarde de compras, pues bien, ¡allí nadie me hizo cena! Como la señora de la limpieza me la tiene jurada porque no meto a las niñas en vereda intenta matarme de hambre, así que unos huevos fritos tuve que hacerme yo solo.

Lo dicho, a Nueva York que nos fuimos con las niñas colgando. Total, que llega el día de la recepción en el Metropolitan, nos ponemos todos bien guapos y las niñas que no aparecen. Sonsoles que se empieza a poner tensa y las niñas sin aparecer. Al final, con cinco minutos por detrás de lo previsto, aparecen las niñas vestidas de lo de siempre (de aquelarre, dijo Sonsoles amargamente, que me acuerdo porque me hizo gracia). Sonsoles bramando y preguntándoles a gritos que qué habían hecho con los vestiditos tan monos que se habían feriado, yo intentando poner paz y las niñas sin cambiar el gesto mirando a su madre como si acabase de aterrizar proveniente de Marte aunque sin mucho interés. Al final Alba va y dice que pasaban de los vestiditos, que eran muy moñas y que se los han dejado en casa a posta (Alba es la lista, ha salido a mí). La tragedia.

En el coche de ida hacia el Metropolitan Sonsoles no las quería ni mirar, menos mal que fue bajar del coche y puso la sonrisa ésa que tiene ella que es como un salvapantallas. Los Obama al principio de presentarles a las niñas se asustaron, menos mal que el embajador estuvo listo y les coló que iban de traje típico regional. Luego yo me pasé la noche diciéndole a mi amigo  Baruk que las niñas iban de lagarterana y como él no ha estado en Lagartera pues se lo creyó. Si bien Sonsoles sostiene que Baruk no habla español y no me entendió nada pero que sonreía mucho porque él es así que le gusta mucho quedar bien.

Las niñas se lo pasaron bien, Nueva York les gustó mucho y, qué quieres que te diga, para mí eso es lo que importa y no si van vestidas de oficiales del ejército de los no-muertos.

Le envío un afectuoso saludo

José Luis Rodríguez Zapatero

Presidente del Gobierno de España